Me gustaba una chica y la quería conquistar. Esa relación terminó hace mucho tiempo, y el párrafo final es de mis favoritos.
La escribi al cumplir dos meses de noviazgo con una chica muy especial (si lo quieres dedicar, puedes reemplazar el dos por el número de meses o años de la relación).
Quiero, creo, puedo.
Yo sólo quiero tu amor.
Tanto como se quiere a la vida.
Porque te quiero conmigo.
Que eres todo lo que puedo anhelar.
El deseo de regresar a hacer lo que siempre quise, regresar a la niñez de mis hijos, a lo que dejé pendiente…
Porque eres parte de mi destino.
A veces lanzamos “te-quieros” como si fueran puñales.