Caminaba abrazada a su vieja muñeca, sus ojitos tristes a punto de llorar. No había sonrisa en sus labios, había algo que no le dejaba ser una niña normal. No jugaba, no gritaba, la pobre niña ya no reía: había perdido el ángel de la libertad.
No se puede negar la realidad, pero sí podemos aprender a vivir con ella.
Y mira que te he buscado, con la fuerza de mi alma. Con la intensidad que me excita al ver la hoja en blanco. ¿Dónde rayos te has metido, mi amada Poesía?
Entre el amor y el odio está la línea del perdón.
El silencio del alma y un espejo que se rompe en mil pedazos.
Un beso, un abrazo y un adiós en el silencio de esperanza que dejó marca en mi piel.
Con la fuerza que sale del alma, con la libertad del corazón.
Dedicado a todos los que escriben en prosa, en verso. En fin, para todos los que al igual que yo tenemos el oficio de escribir.
Querer con alevosía.
Escribiré durante mi vida la poesía de tu amor. En cada beso, en cada abrazo. Yo soy palabras, tu inspiración.