Cuando el recuerdo llama

Y que poco a poco, lentamente extinguen.

Cuando el recuerdo me llame
sin pensar, sin buscar, sin querer, sin anhelar,
solo seguir, y seguir, dejando atrás, sin sentir,
en otros cuerpos, arrugando sábanas
aunque en la mañana no recuerde el color de su piel.
Sentidos adormecidos, el respirar vibrante y fatigado,
imágenes torpes de alcohol y humo,
risotadas fugitivas, estruendosas de falsa compañía y soledad,
ahuecan el alma agrandando el vacío,
presencia inconclusa, estéril, que no encuentra paz.
Dolor vagabundo, felizmente inocente, ingenuo
de un tiempo añejo, apenas inmerso en el olvido,
de un recuerdo que llama, exige, reclama,
tal vez un porqué, tal vez una razón.
Senderos nuevos, luces diferentes que resplandecen
en el entornar de tu mirada,
sabores distintos de cariños que llegan
y que poco a poco, lentamente extinguen
las brasas del amor añejo, pero que mi recuerdo aún llama.

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