¡Arriba esos ánimos, alza los ojos, mira, respira, llegó el momento de dejar en el pasado el ayer, y a vivir hoy que es lo que realmente tenemos en nuestras manos!
No hay que buscar en el pasado
la solución al presente,
hay que abrazar lo que hoy se tiene
y dejar en el pasado
lo que un día fue.
Hay amores que fueron grandes,
fuertes y hermosos.
Pero por alguna razón terminaron
e independientemente del porque,
se deben dejar ir.
No se puede seguir aferrado a un ayer
que por más que se intente
no regresará jamás.
Hay que abrazar los recuerdos,
abrazarlos tan fuerte para que no se olviden
jamás. Pero hay que guardarlos en algún espacio
del alma, y dejarlos ahí, porque ese es su lugar.
Nuevas historias importantes nacen,
cuando se aprende a dejar en el ayer
lo que ya fue. Y cuando vives el hoy con la esperanza
que en el mañana habrá un nuevo despertar.
Hay amores que nacieron para ser eternos
y otros para convertirse en recuerdos,
recuerdos que con el tiempo
pueden dibujar una sonrisa,
o quizá una mirada incierta.
Todo dependerá curiosamente del presente.
Hay que vivir el hoy como si no existiera el mañana,
como si el ayer hubiese sido un sueño
que se desvaneció con el alba.
Como si el amor tocara a nuestra puerta
por primera vez, con todo su encanto, y con toda
su magia.
No hay que vivir del ayer,
hay que construir el hoy,
para que mañana tengamos algo
que guardar en el espacio del pasado.
Hay que amar con el corazón
y querer con el pensamiento.
Extender los brazos y abrazar con fuerza
el presente.
Ayer ya pasó y el mañana
no ha llegado.
Vivamos el hoy, es lo único que tenemos
seguro y en nuestras manos.