Momentáneo, pero armonioso.
Una noche ocurrió:
despegué de mi cuerpo,
me sentí muy ligero,
tan libre como el viento.
Una libertad inimaginable
sentí en mi volátil densidad.
Cada sensación inspiraba
regocijo imponente y felicidad.
Un temor comenzó a invadirme,
pensé que no podría volver.
No quise seguir suspendido;
la materia era menester.
Desperté un poco mareado,
blanco, pálido como papel,
mi corazón latía a mil,
mi alma se sentía bien.
Mi consciencia se presentó
otorgando su sabia tranquilidad;
fue una muestra de amor,
infinito y sublime: la paz.
Maravilloso tu poema, que además sé bien que no es sólo un poema, sino la descripción de un evento que te sucedió, lo sé porque me sucedió también a mí, hasta me miré en el espejo descarnado, y allí fue donde tomé conciencia de mi esencia, somos seres de luz, LITERALMENTE, ya que sin la materia somos lucecitas blancas.
Mis aplausos a tu poema.
Siempre tuve la duda de si era un sueño o no. Pero esa última vez fue increíble, a pesar que fue sólo un instante. Aún es algo inconsciente, pero da a entender de que esta realidad es sólo una ilusión, hay algo más allá afuera…
experiencia sublime, si las hay…
éxitos!
saludos
Sí que las hay…