Saga “luz”. Para qué esperar si podemos ir.
Las calles grises que transito
y el cielo opaco que abunda,
eran solo el reflejo de mi alma.
Yo abría los ojos y andaba,
pero, simplemente perdía la calma.
¿Triste yo? ¡Para nada!
Era solo mi cara manufacturada,
procesada para reflejar un solo sentir.
Ese mismo que me obligó a fingir.
Mi sonrisa era de cascarón de huevo.
Mis labios, cosidos por un hilo rojo,
fueron el perfecto zurcido del silencio.
Mis ojos reflejaban un paraíso nublado.
El tacto se excluyó de mis sentidos.
Una sola velocidad se adueño de mí,
la rapidez apurada por dormir.
¿El corazón?…El corazón
poco a poco se dejaba de oír.
Una bomba de colores explotó
mientras estaba de excursión un día.
Como si fuera el estallido de un arcoíris.
La detonación me alcanzó y no pude evitarlo.
Primero me sentí asfixiado,
después mi temperatura aumentó.
Mi cabeza terminó viendo estrellas
y luego mi humanidad al suelo cayó.
Desperté mas tarde en un lugar
seguro, mi habitación.
El techo tenía otro color
y las ventanas abiertas traían
un aroma natural, como el campo.
Al salir a la calle el sol me encandilaba,
me pareció que brillaba más de lo normal.
Mi voz era sumamente fuerte.
Mi caminar fue relajado y paciente.
La mirada tomó un tinte panorámico,
con alto contraste y mucho brillo.
¿Alas? No tenía, pero, sentía
como si ya estuviera en el aire.
Los pulmones aspiraban hondo
y el músculo del amor renació.
Con cada paso que daba
dejaba una huella de cada color.
Los gritos de mis fraternos
ya no eran solo ecos sencillos,
los escuchaba fuerte y claros,
abrazándome como en los viejos tiempos.
Con toda esta distracción
nunca noté que mi vestimenta
mutó para ser multicolor.
Sin embargo, como si mi oído
prescindiera de su apego al sonido,
el aliento del pregonar amistoso de todos los ruidos,
lentamente disminuyó su volumen.
En ese momento,
de súbito mis párpados se abrieron,
descubriendo que de la silla de mi escuela
no me había movido.
¿Que si cambió algo al despertar?
Claro, esperar un bombazo para
todo lo bello consume mucho tiempo.