¡Paz!
Tiempo de versos, limados con sangre,
tiempo que se agita entre mis manos
cuando el turbión de la muerte se avalancha
sobre mi carne, sobre mi
espíritu…
Se desmorona la mañana,
la sombras caen como racimos de luceros sangrantes.
Tus suspiras de miedo
y los niños corren con sus enormes ojos abiertos.
Esta tarde y mi ser se agita como remolinos de viento
el hombre pasa con su mirada perdida
ha llegado la guerra, horda hambrienta de miseria
Laberintos donde la duda surge como un eclipse de miedo,
es la hora, es el instante en que la bestia surge del centro de la tierra
con sus manos hambrientas, cos sus fauces de fuego
Tiempo de versos que se desmadejan en silabas sin eco,
en palabras sangrantes, heridas por el desprecio
del fusil que me escupe balas
que ahondan mi tormento