Destellos de sentimientos fraccionados.
Solo en mi habitación
maldigo mi triste caminar
sin un rumbo definido
y sin nada más que aportar.
Cada mañana se convierte
en un triste despertar
la desilusión acompaña
esta fraccionada realidad.
Mi otro yo ha vencido
aquel que derrumba mi andar,
ése que aplasta mis sentidos
y oscurece mi vitalidad.
Este sentimiento inútil
que no he logrado desechar
se carga sobre mis hombros
impidiendo mi vuelo final.
Pero ahora me decido
en mi última oportunidad
lograr el ansiado despegue
y lograr la inmortalidad…
Hermoso poema, es un gusto que hayas vuelto al ruedo!!Saludos !!
Gracias, saludos!!!