Y con la palabra amiga me engañaba.
No menosprecies a una mujer discreta y buena
Porque su gracia está por encima del oro.
Eclesiastés 7-19.
El sol atrevido tocaba tu pelo
y el mar con deseo besaba
tu cuerpo, y reías y hablabas
conmigo.
En noches poco claras, quisiste
Consuelo, yo acudía, y llorabas.
Celebraste, y yo a tu lado,
Hasta que al fin la dicha fue tuya
Y uniste la vida a aquel varón…
Y yo, brindé a tu lado.
Cuando hoy solitario evoco
aquellos días, y en mi mente
atormentado recuerdo sediento
tu figura,
sé que siempre supe
qué te amaba.
Cuando sentía ayer, quizá deseo,
Pasión, equivocado meditaba,
Y con la palabra amiga me
Engañaba, ocultándome por
Cobarde, que te amaba.
Muy hermoso. Esa mujer perdio a alguien muy especial.