Cada lágrima despide sentimientos notorios, profundos de mi corazón.
¿Cómo evitarte tristeza?
¿Cómo evitar caer en tu abrazo austero,
en tu voz profunda,
en tu agonía sin reparo,
en tus comisuras sin descanso?
La melancolía que te acompaña
es el primer matiz que me lleva a mirarte,
a desear amarte con frenesí,
a caer lenta, voraz, perdida sobre ti.
Me sostienes,
me inundas la mira
y el frenesí se va contigo,
mis latidos te los entrego todos
y te sé ajena, te sé muda y vacía, te sé de mí…
En silencio escapo
y me vuelves a sonreír,
te creo, te abrazo y salpicas mis ojos de amargura,
la fuente se rompe y una vez más me caigo,
me arrastro, me pierdo de ti,
mis ojos te muestran las tortuosas entregas
que te he dado a beber,
te muestran los vagos estragos, y si apasionada preguntas
¿Qué he hecho de ti?
Miserable me miras
y mi fe se aleja de ti, tanto como puede…
Revientas mis mejillas y besas mi frente
me obsequias las perlas más lindas
que beberé por la eternidad
mientras demuestres tu amor por mí.
Te creo y por ese motivo te sufro,
te lloro, te necesito, te muero, renazco y tú,
sólo tú eres mi remanso en esta tibia soledad.
Por esa sublime dulzura que he encontrado en ti, tus palabras tan dulces, tan hirientes, tan llenas de vida y soledad… misma que retumba y renace…No lo olvides todo pasa…
Saludos.
Deseo que no rompas más en llanto, no me gusta saberte triste, el mundo puede partirse en dos, pero tú… tú no princesa…
Te quiero…
Manera más vehemente y conmovedora de plasmar el llanto…
Con mis brazos evitaria tu tristeza…