Sólo la poesía se puede explicar a sí misma.
¿Por qué no fuiste? ¿Por que te deshiciste entre rumores de hélices y aires perversos?,
¿Por qué en mis labios no tomaron cuerpo tus besos
Y latiendo bajo mi pecho tu corazón sólo se quedó cocido en la fantasía?
Los días se abrieron deseando tus días,
Y todas mis soledades emprendieron el vuelo hasta tu compañía,
Pero te rezagaron los sueños y en sueños te quedaste,
Te arropó la distancia y no fuiste, ni mío, ni no mío,
Simplemente no fuiste, aunque mis ramas quisieron vivir con el fluir de tu savia.
Si hubieses sido, ¿qué hubieses sido? ¿Mi sirena asesina,
Mi arpía encantada o simplemente la salvación a mis horas?
Ay amor por distancias marchito, duele más la duda que la espada que hubieses clavado.
Hoy me corroe el hubiera, descaradamente enraíza en mis sombras,
Se expande a mis miedos, mis temores tienen caretas
Y mis melancolías tu rostro.