Mi perra Laiza

Dulzura y bondad, y va mi homenaje a todos mis amores que acompañaron mi infancia, mi adolescencia, mi juventud y mi madurez. Gracias doy a todos ellos, por tanto y por todo, por haberme elegido, por quererme como soy, sin condiciones, ni exigencias, ni vanidades, ni egoísmos.

Miro tus ojitos que reclaman
ese amor que incondicional me das,
e intuyes tanto mis sentimientos
que cuando te pienso, 
comienzas a conectarte
con mi caudal de caricias…
y me duele a veces imaginar,
porque Dios no los hace longevos
será quizás por piedad
por aquellos amigos tiernos
que en la calle sobreviven
sin el amor de un “dueño”.
yo sé que hablas mi idioma
cuando se trata de lealtad
y cuando te abrazo y te beso
haces trascender mi humanidad,
por tu ternura infinita,
por tu compañia y fidelidad
tan sólo porque te amo
no te voy a olvidar…
y aunque diga,”nunca más un perro”
para no otra vez sufrir
vuelvo a enamorarme de nuevo
desde el alma hasta su raíz,
pero ese lugar tan profundo
que cada mascota me deja
en mi corazón queda grabado
por siempre
los tramos de vida
que entregan.
Son amores inolvidables
que jamás han de traicionar,
son amores intransferibles,
dulces amores que se recordarán,
y los jardines verdes y sublimes
se visten de inocencia y bondad,
cuando parten de nuestro lado
las flores los recibirán
para cobijar y gozar con ellos
 de su juguetona alma, noble y leal.

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